Cirugía para el cuerpo y la mente

¿Por qué tomamos decisiones a veces incomprendidas por la gente que nos rodea?

¿Por qué, en ocasiones, deciciones importantes para nosotros las toman los demás?

Si una vez has sido informada correctamente sobre aquello que te preocupa y te angustia… ¿por qué toman dicesiones por ti para solucionar un problema que sólo tú puedes entender en justa magnitud?

En medicina ocurre, por desgracia muy a menudo, que los médicos y personal sanitario secundario, cuándo existen varias posibilidades de tratamiento de una afección física o psíquica, transfieren al paciente su propia manera de enfocar el problema y, aunque la intención sea buena, en numerosas ocasiones el paciente no soluciona el problema a SU entera satisfacción.

En el caso de la cirugía vaginal estética que nos ocupa, he onservado a menudo que muchas mujeres están confundidas y desorientadas cuando han consultado por un problema que para ellas era muy importante. La ayuda que debían enontrar se ha transformado en una crítica, inexplicablemente. Alguien les ha dicho que «no hay para tanto» o que el tratamiento de los labios vaginales, sean mayores o menores, no es tal y que son «completamente normales». O que la vagina excesivamente ampliada y dada de sí por la causa que fuere «no tiene importancia» porque es una consecuencia natural de ser madre…
También he oído, (aún teniendo la paciente una incontinenci bastante relevante), que las intervenciones que se practican para corregirla fallan muy a menudo,  cuando actualmente las técnicas que se aplican para corregir este problema están muy contrastadas y son muy exitosas.

¿Hasta dónde puede llegar la incomprensión de estos problemas?…. Valga un ejemplo para averiguar su alcance.

Hace algo más de tres años acudió a mi consulta una madre con su delgada hija de 16 años que yo había traído al mundo, asistiendo el parto de la misma. La madre me explicó que su hija era anoréxica desde hacía 2 años y que habían intentado múltiples soluciones para corregirla. La chica prácticamente no abría la boca para hablar. Acudían a mi consulta porque la madre me tenía mucha confianza desde hacía muchos años y ya no sabían qué hacer. La madre me confesó que, de manera paralela,  su hija estaba obsesionada con un problema de hipertrofia de sus labios menores desde que había empezado el instituto y que la había hecho examinar por el pediatra y éste le había dicho que la nena era completamente normal y que no pasaba nada.

La pobre niña insistía una y otra vez que tenía un problema y no le hacían ningún caso, y por aquella época había empezado también el problema de la anorexia. Por todo ello la trajo a la consulta y quería saber mi opinión como ginecólogo.

Efectivamente el pediatra tenía razón, la niña tenía unos labios menores completamente normales, pero su obsesión era enfermiza. Empecé a estar convencido de que la base de todos sus problemas era claramente psicológica, sin ninguna anomalía física y acabé convenciendo también a su madre de que sólo habría una solución que quedaba por intentar: La niña debía someterse a una labioplastia, aunque no tuviera ninguna malformación.

La madre, divorciada, me pidió hablarlo con su ex-marido y padre de la niña. Al final estuvimos de acuerdo en decirle a la chica que tenía efectivamente un problema y que la iba a operar. Evidentemente dicha intervención sería por supuesto mínima,  para reducir muy poco perceptiblemente el tamaño de dichos labios.

Aún recuerdo la cara que puso la chica cuando le dije que tenía razón y que le iba a hacer la intervención. Empezó a llorar y me dijo que era la única persona que la había entendido y que desde que había empezado la secundaria en el instituto algunas compañeras(?) se reían de ella en el vestuario, siempre después de una sesión de piscina, y estaba segura que no podría nunca desnudarse delante de nadie.

La intervención se efectuó y la chica quedó encantada, aunque de hecho la resección fue mínima. No necesitó ninguna terapia para su anorexia, empezó a comer de manera razonable y pasó de 39 kilos a 54  en los siguientes seis meses. Se cambió de instituto y toma anticonceptivos. Tiene relaciones sexuales sin problemas.

Dr. Miguel Barroeta
Ginecólogo y Experto en cirugía íntima ginecológica

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *